El Agua, la vida. – Por Elicura Chihuailaf, poeta.

EL AGUA, LA VIDA

 

      Soñar, trabajar, amar, conversar, luchar, bajo la tenue luz de la Luna de los Brotes Cenicientos me digo, mientras avanzo por las intensas colinas de Wichawe que –en madrugada- me regalan su misterio de neblina. Nada más hermoso que ciertos días de otoño me digo, y pienso en el sol de primavera alegrando a las ardillas que corren y anuncian las flores del manzano en la casa Azul de Lina y Celso en isla Victoria, en Canadá. Nada más hermoso que ciertos días de Luna del Verdor me digo, y pienso en un atardecer de verano recostado en una saliente del lago Koliko (ha valido la pena resistir el calor cuando llega la hora de amar en la fogosa textura de la brisa estival). Nada más hermoso que ciertos días de Luna de los Frutos Abundantes me digo, y pienso en el invierno / en su memoria de fogón o de cocina a leña, mate, vino, de intenso olor a pan. Nada más hermoso que ciertos días de Luna de Brotes Fríos –en Kunko, en Rótterdam, en Santiago, en Quito o en cualquier lugar del planeta- me digo; esos días imprescindibles que nos regala el agua (su pureza) que viene a preparar la Tierra para el inicio de los nuevos Sueños y sembrados.

 

            El agua, el aire, el fuego, la tierra que somos nosotros mismos, nos dicen, buscándonos en el todavía inconmensurable Azul. El agua: rocío, lluvia, llovizna, nieve, nube, granizo, napa, estero, río, lago, masa de hielo. En cada prístina gota el universo entero, su sonido, nos están diciendo. Ahora, gota a gota se extingue el bosque, sus flores, sus plantas medicinales, los peces, los insectos, los animales. Día a día sobreviviendo -aunque magullados o malheridos- a la ferocidad del neoliberalismo depredador. El mar será nuestras lágrimas / nuestro dolor. ¿Qué será de la Tierra sola, sedienta?

 

            Pero antes la lucha que libran los pueblos indígenas del mundo y todos los seres humanos capaces aún de recordar su infancia y de avizorar la dignidad de su vejez. Solos, escuchando en Silencio y luego compartiendo con todos / todas el diálogo entre el espíritu y el corazón. La Palabra, Agua que fluye / que debemos hacer fluir, nos dicen. Pienso en nuestra Gente que a esta hora –como desde hace tanto- camina por las montañas colombiana, guatemalteca, brasileña, mexicana, chilena, etc. como “aves de alas extendidas, ofreciendo blanco perfecto al cazador”.

 

            En todas partes, como se sabe, las aguas se las han apropiado las empresas hidroeléctricas, forestales, mineras, pesqueras, quienes se han encargado también de contaminarlas. En Chile, encabezada por el Lonko Bartolo Ñanco, procesado por la Justicia debido a su enérgica defensa de la Naturaleza, una comisión mapuche representante de las comunidades afectadas por grave contaminación, acrecentada por el derrame de petróleo originado -12 de junio del año 2005- desde el complejo industrial de la celulosa CMPC en el Valle de Huelehueico, Comuna de Renaico, concurrieron a la Cámara de Diputados a dar cuenta de dicha agresión. Han pasado más de cuatro años del incidente ambiental, dice la noticia, y la industria del grupo Matte entregó un estudio a la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama) para dar por superado el episodio. Pero la Junta de Vecinos del valle no acepta sus conclusiones y solicita una investigación científica independiente.

 

“El informe, elaborado por la Universidad Católica de Temuco y financiado por la CMPC, concluyó que la cantidad de hidrocarburo presente en el agua y en el suelo no reviste peligro para los habitantes de la zona, a diferencia de los coliformes fecales que se han detectado en los cursos de agua, los que en la actualidad -según el estudio- son la verdadera amenaza para la salud humana y animal que enfrentan los campesinos del sector. Este fenómeno no se derivaría del derrame, sino que sería resultado del mal manejo de los pozos negros”. “Los afectados sienten que es una burla, por eso piden que la autoridad sanitaria –en forma paralela- emita informes independientes sobre la calidad de las aguas del lugar”. “No creemos en el estudio de la empresa. Aquí desaparecieron todos los insectos y los animalitos naturales: el coipo, la rana, los pejerreyes”. Y “Desde el año 2005 ha muerto un treinta por ciento de los vacunos”, afirmaron.

Elicura Chihuailaf - Poeta.

Elicura Chihuailaf - Poeta.

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