Juan Pablo II No fue un buen teólogo

Juan Pablo II “no fue un buen teólogo”

Javier del Ángel de los Santos asegura que era “sistematizador, filólogo, dramaturgo y un pastor muy suspicaz, pero nunca un filósofo”.

http://impreso.milenio.com/node/8951116

Vie, 29/04/2011

Juan Pablo II no era un buen teólogo y fue rechazado en la Universidad Gregoriana, pero era un buen sistematizador, afirmó el teólogo Javier del Ángel de los Santos.

En el análisis de la figura del pontífice, el miembro de la Red de Investigadores del Fenómeno Religioso en México señaló que la gente alaba su doctrina e “intelectualidad” en materia dogmática o moral que, según dicen, lo llevó a escribir innumerables documentos pontificios de profunda sabiduría y actualidad. Sin embargo, “el nunca fue un teólogo sobresaliente, ni de vanguardia, como lo hicieron creer sus operadores políticos”, abundó.

Siempre estuvo rodeado de otros teólogos y fue “a lo mucho un buen sistematizador, filólogo, dramaturgo, y un pastor muy suspicaz, pero nunca un filósofo sobresaliente”. Incluso, fue rechazado para ingresar en la Universidad Gregoriana y tuvo que tomar clases de oyente en el Angelicum de los dominicos. “Nadie de su época, ni un obispo o intelectual o profesor de universidad reconoció en él dotes intelectuales sobresalientes”, aseguró De los Santos.

Política del silencio

Según el teólogo, el estilo de liderazgo que predominó en el papado de Juan Pablo II fue de carácter autoritario con quien no le importaba romper relaciones, y autócrata-benevolente con quienes intentó encauzar o redimir. Prueba esto son las decenas de teólogos condenados al silencio.

Mientras, el Vaticano callaba ante atrocidades e injusticias realizadas por sus amigos, socios o aliados políticos en el mundo y los planificadores de la mercadotecnia papal contraatacaban difundiendo la imagen de un corpus organizado y unido escenificando multitudinarias ceremonias presididas por Wojtyla en la Plaza de San Pedro o fotografiándose con personalidades de la vida política internacional.

Ahí están, indicó, las luchas por destituir a los curas, religiosos y laicos que no se alinearon con su política y su inclinación amorosa y predilecta por quienes sí coincidían con sus lineamientos, o con sus intereses económicos o misioneros: Legionarios de Cristo, Opus Dei y el Nuevo Movimiento Catecumenal de Kiko Argüello, entre otros.

A la fecha, agregó De los Santos, es ampliamente desconocido el trasfondo de muchas de las decisiones y acciones controvertidas que Juan Pablo II impulsó: aparentemente abierto al mundo para escuchar, pero cerrado al interior en su diálogo con quienes disentían; supuesto defensor de la libertad y los derechos fundamentales hacia afuera, pero en muchas ocasiones violador sistemático de los mismos hacia adentro al condenar a muchos teólogos; luchador de la justicia hacia el exterior pero acérrimo en promover la práctica del secretismo, de la acusación traicionera y de la remoción de cargos sin defensa o juicio que mediara.

Contrapeso

De los Santos reconoció que no se puede negar que el pontífice hizo muchas cosas buenas, “eso sería ceguera o miopía fundamental”, pero como contrapeso hay cosas que hacen dudar de un auténtico sentido de promoción interna de la unidad eclesial: fue el Papa que mandó revisar y redactar el Nuevo Código de Derecho Canónico para apalancar el centralismo romano, el Papa que encargó la creación del Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, de “nuevo” sólo tiene el nombre porque su contenido es más medieval que moderno, para mantener la moralina pseudomística y tradicionalista de un cristianismo desfasado con los retos planteados por la modernidad.

También hizo creer que implementaba el espíritu del Concilio Vaticano II sólo porque permitió ciertas “aperturas” litúrgicas, más nunca doctrinales ni pastorales realmente trascendentales y de cambio; el Papa amigo del Regnum Christi y del Movimiento Neocatecumenal, pero enemigo de las Comunidades Eclesiales de Base.

Ese mismo estilo autoritario, consideró el teólogo, de “fashion parade, de promoción de la secrecía como virtud revestida de fidelidad, de culto a la personalidad promovido en parte por él mismo y en parte por sus más cercanos operadores, fue el mismo que Marcial Maciel supo implementar como estrategia para mantener el poder, expansión institucional, efectividad organizacional y enriquecimiento económico”.

– Numeralia

El Papa peregrino

Tercer pontificado más largo de la historia de la Iglesia con una duración de 27 años.

Publicó 14 encíclicas, 42 cartas y 11 constituciones apostólicas, y cuatro libros

A sus mil 70 audiencias públicas asistieron 16.8 millones de fieles.

Se entrevistó con 703 jefes de estado y recibió en audiencia a 228 primeros ministros.

Visitó 697 ciudades en 129 países, donde pronunció

2 mil 415 discursos, tras 104 viajes en los que recorrió 1.2 millones de kilómetros.

Presidió 139 ceremonias de beatificación y proclamó mil 338 beatos y 50 ceremonias de canonización con 482 santos.

Convocó 9 consistorios para el nombramiento de 232 cardenales y ordenó a 321 obispos y 2 mil 125 curas.

Celebró 6 reuniones plenarias del colegio cardenalicio y siete sínodos de obispos, uno de ellos extraordinario.

México • Ma. Eugenia Jiménez

DEMOCRATIZANDOLA OTRA IGLESIA ES POSIBLE Y OTRO CONCILIO TAMBIEN

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