Carta abierta sobre la usurpación de los recursos pesqueros en Chile – Cosme Caracciolo

Valparaíso, 25 de Agosto del 2012.

Compañeros y compañeras, gente del mar, pescadores artesanales del país:

Me veo en la obligación de hacer una pequeña reflexión respecto a lo que nos está sucediendo actualmente como sector productivo, como gente que históricamente ha vivido de la actividad pesquera extractiva, de forma personal, habitual y directa, en distintos puntos de nuestro país.

Al hacer una breve revisión de lo que ha sido la presentación ante el congreso nacional, del gestor y mentor de este nefasto proyecto de ley que busca exterminarnos, esto es, del ministro de Economía Pablo Longueira, nos encontramos con que, no sólo se busca nuestro exterminio, sino el de la biodiversidad marina, esto es, el de todos los recursos presentes a los largo y ancho de nuestro mar.

En esta presentación, el ministro en cuestión se ha pronunciado respecto a un tema tan primordial para la conservación de los recursos del mar como lo es el de la Zona de Reserva de 5 millas y aguas interiores. Respecto a ello señala que “gracias a la aprobación de la cámara (de Diputados) las cinco millas quedaron de la siguiente forma: posible de autorizar perforaciones con naves industriales a lo largo de todo chilemidiéndose, gracias a la iniciativa de CONAPACH –que por cierto ha presentado como gran victoria, pese a ser una lucha histórica de la organización- desde los puntos más salientes de la costa”. Frente a tal tema habría que cuestionarse ¿De qué sirve que tal medición se logre desde los puntos más salientes, si los recursos –gracias a los acuerdos firmados con la industria pesquera el 26 de septiembre de 2011 por parte de CONAPACH y CONFEPACH- están siendo entregados a los empresarios pesqueros a perpetuidad? Pues ciertamente de nada sirve, si con la actual Ley se nos quita para siempre el libre acceso que históricamente hemos tenido para desarrollar nuestra actividad, ya que los peces ahora serán no de quién los “pesque” sino de los que la Ley establecerá como sus dueños.

A ello se suma el que a 11.805 embarcaciones, que son las que poseen menos de 12 metros de eslora, se les reserva “la primera milla (…) pero se permite las perforaciones con el acuerdo de los pescadores artesanales, y si ello no se logra, con el consejo zonal de pesca”. De este modo hoy, como nunca antes se hace peligrar no sólo a las personas que viven y han vivido de la realización de actividades relacionadas con la mar, sino que además se pretende hacer desaparecer a las especies que en ella habitan.

Mientras se vocifera por todas partes mediante la siniestra figura del Ministro de Economía, que el actual Proyecto de Ley de Pesca se basa en “criterios científicos”, por otra parte se legaliza la vulneración del propio hábitat de las especies en estado juvenil a las que hay que proteger, espacio marino donde además se produce el desove de la mayor parte de éstas.

La lógica de mercado en realidad no deja lugar a otra cosa. Tomando en consideración el estado de sobreexplotación en que se encuentran más del 60% de las especies que han sido sometidas al sistema de administración pesquera basado en los Límites Máximos de Captura por armador (L.M.C.A) el único lugar en parte aún “virgen” donde las especies se conservan medianamente sanas es en esta zona de reserva. Más allá de esta zona no hay mucha vida, puesto que la pesca industrial la ha exterminado con sus métodos no selectivos de extracción. De otro modo, si las pesquerías fuera de esta zona estuvieran sanas, indudablemente, no se interesarían por explotar esta zona de protección de los recursos marinos. La verdad es que a juicio de Pablo Longueira, Economista antes que científico, lo que prima y debe primar es el criterio de la maximización de ganancias al costo que sea. Su cientificidad emana sin duda de las ciencias económicas antes que de las ciencias naturales. Con este Proyecto de Ley demuestra que su criterio científico es más bien una irracional lógica de ganancia, que en su afán de lucro incesante y desmedido no considera el grave estado en que se encuentran los recursos, obviando este detalle e imponiendo en su lugar la continuidad y perfeccionamiento de un plan de administración de exterminio.

El mérito de esta gran hazaña –la privatización de los peces y el consentimiento para su exterminio- se la debemos fundamentalmente a quienes suscribieron los acuerdos con los industriales pesqueros, ya que según el propio Ministro Longueira “una ley de pesca sin este acuerdo entre lo actores era inviable”. Así y todo, gracias a estos traidores, hoy por hoy, Longueira se puede jactar de que no sólo el fraccionamiento de las pesquerías compartidas se mantiene como lo determinaron por nosotros los corruptos dirigentes de CONAPACH y CONFEPACH, sino que además se mantiene íntegramente el acuerdo de la mesa pesquera. Con estos acuerdos, a modo general entonces, se realiza no sólo un reconocimiento de derechos históricos de propiedad privada sobre los recursos pesqueros del país a la industria pesquera, sino que además se mantiene y extiende incluso hasta Primera Milla el empleo del “arte” de arrastre por parte de la industria; se cierra la posibilidad de ingreso a nuevos pescadores y finalmente se concreta la consolidación de este grupo hermético de administradores de la miseria del pueblo pesquero artesanal, prolongando un modelo que implementado a modo de prueba, ha resultado probadamente desastroso para nuestras comunidades y sobre todo para la sustentabilidad de los recursos pesqueros del país.

No se trata de desconocidos, de traidores ajenos al sector pesquero artesanal, sino de los mismos dirigentes que apoyaron que el recurso merluza común se siga extrayendo con arrastre; los que consintieron regalar derechos de propiedad privada heredables y perpetuos a la gran industria pesquera sobre los recursos que por derecho, por costumbre y por realización directa de la actividad pesquera nos corresponde como sector. Los mismos que están de acuerdo con prolongar el RAE, y los L.M.C.A como sistema de administración pesquera; los mismos que están de acuerdo con que se sigan explotando irracionalmente y para siempre los recursos marinos del país, para que sigan alimentando cerdos, pollos y salmones; los mismos a los que no les importa que las capturas sean destinadas para ser consumidas directamente por la gente, sino que prefieren venderlas a quien antes les pague por estas.

Por ello es que deben ser denunciados y combatidos. Sus nombres aparecen en las listas de firmantes de todos los acuerdos suscritos a espaldas del pueblo pesquero artesanal, para favorecer a la industria pesquera. Y sus nombres entrego a continuación por una obligación ética y por convicción personal que me da el ser pescador artesanal, por ser Cosme Caracciolo, y porque no tengo temor a desenmascarar a los traidores.

FIRMANTES DE LOS ACUERDOS

Merluza común “Gayi”

Hugo Arancibia Zamorano, Presidente Confepach.

Zoila Bustamante, Presidenta Conapach

Humberto Jara, Director Conapach

Humberto Chamorro Álvarez, Vicepresidente Confepach

Hugo Arancibia Zamorano, Presidente

Eduardo Quiroz, Federación Nuevo Amanecer V Región

Miguel Ángel Hernández, Secretario Federaci�

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